El Lodigiano

 Espalda

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Atravesado por dos ríos importantes, el Adda al este y el Po al sur, que actúan casi como fronteras naturales, el Lodigiano a lo largo de los siglos ha convertido este elemento en un recurso importante para su supervivencia.

El Po, que en el Lodigiano pasa por siete ayuntamientos, presenta un paisaje naturalístico de gran encanto, sobre todo cerca de los tres muelles fluviales: el de Corte Sant’Andrea, XXXIX etapa de la Vía Francígena y los de Località Gargatano y Morti della Porchera. El Adda, que atraviesa Lodi, se caracteriza por áreas boscosas, ambientes húmedos y playas fluviales. Precisamente por la salvaguarda de la naturaleza y el medio ambiente, la Región Lombardia instituyó en 1983 el Parque Adda Sud cuya tarea es proteger el curso del río en todo el territorio. Navegando los Ríos Adda y Po es posible divisar escenarios naturalísticos de rara belleza, gracias a un recorrido sinuoso rodeado por una flora rica y variada. Las motonaves realizan un servicio de navegación turística ofreciendo al visitante todo tipo de comodidad.

Los elementos típicos del paisaje son precisamente sus cursos de agua, naturales y artificiales. Entre ellos destaca el canal Muzza, que representa la columna vertebral de todo el sistema de riego del territorio. Nació de la necesidad de una irrigación continua de los campos ya que su subsuelo consta sobre todo de grava y arena.

El territorio de Lodi se presenta también rico de testimonios históricos, artísticos y culturales. Su patrimonio artístico es visible en todo su esplendor en cada rincón de la ciudad de Lodi así como en los pueblos que lo rodean. De gran interés son las iglesias, las abadías, los castillos, las mansiones y los palacios ricos de testimonios del pasado. Colecciones de arte y museos albergan el extraordinario patrimonio artístico formado por obras de pintura, escultura y artefactos de la tradición agrícola.

El Lodigiano, gracias a la armonía de un territorio sustancialmente llano, se puede considerar una especie de modelo para el así llamado “turismo lento”, gracias también a una buena accesibilidad tanto en términos de intercambio modal, con el hierro, la goma, y la embarcación, como para las conexiones directas e inmediatas con las redes de pistas para bicicletas de todas las Provincias colindantes.

El Lodigiano se presenta así como lugar ideal para aquellos que desean pedalear con facilidad, gracias a la presencia de una red de pistas para bicicletas que supera los 500 kilómetros de extensión.

Por último, el turista puede dejarse capturar por la oferta enogastronómica, cuyas peculiaridades son la genuinidad, la sencillez y la sabrosura. En esto puede contar con lo mejor que puede ofrecer la “fértil tierra de Lodi”. La gastronomía del territorio se presenta con comidas que se vuelven casi nobles gracias a los tres ingredientes principales que, desde siempre, son un orgullo de la zona: la mantequilla, el queso y los embutidos de cerdo. Básicamente una cocina que refleja la vocación agrícola del Lodigiano, rica de platos que son el resultado de una cuidadosa elaboración de los productos de las granjas.